Día 5
Lia y Ash despertaron con el sol filtrándose suavemente por las ventanas de la cabaña. El aire fresco del amanecer los llenaba de energía mientras se preparaban para otro día de exploración en el mundo que ahora llamaban hogar temporal.
Después de un desayuno rápido y reconfortante, decidieron explorar más allá de los límites familiares de su campamento. Siguiendo un sendero que serpenteaba entre los árboles antiguos, llegaron a un claro donde descubrieron una abertura en el suelo, apenas visible entre la maleza.
Intrigados, decidieron investigar más de cerca y descubrieron que la abertura conducía a una escalera de piedra que descendía hacia la oscuridad. Intuyendo la promesa de aventuras y tesoros ocultos, Lia y Ash intercambiaron miradas decididas y comenzaron su descenso hacia la mazmorra desconocida que se extendía bajo tierra.
Salto Temporal
Lia y Ash descendieron por la escalera de piedra que se internaba en la oscuridad de la mazmorra. La tenue luz de antorchas colocadas estratégicamente iluminaba pasillos estrechos y cámaras misteriosas, mientras el aire húmedo y cargado de misterio los rodeaba.
A medida que llegaban al final de la escalera, se encontraron frente a una gran sala con estatuas antiguas alineadas a lo largo de las paredes. Cada estatua sostenía un objeto diferente en sus manos, y en el centro de la sala había un pedestal vacío con inscripciones en un idioma antiguo.
Las inscripciones hablaban de guardianes antiguos y de la necesidad de ofrecer tributo para avanzar. Ash, con su conocimiento de historia y mitología, examinó las inscripciones mientras Lia inspeccionaba las estatuas.
Las estatuas representaban a guerreros de antaño, sus rostros tallados con expresiones de solemnidad y determinación. Lia se acercó a una de las estatuas, sus dedos trazando suavemente las líneas de la armadura gastada por el tiempo.
"Creo que cada estatua guarda la llave para avanzar", sugirió Ash, moviéndose entre las estatuas y observando los objetos que sostenían. "Cada uno tiene algo en sus manos que podría ser el tributo necesario."
Lia asintió, su mirada explorando cada rincón de la sala en busca de pistas adicionales. "Parece que hay un patrón en las inscripciones", comentó, señalando hacia las letras grabadas en la base de las estatuas. "Creo que debemos colocar los objetos correctos en el pedestal según las pistas que encontramos."
Ash y Lia trabajaron juntos, analizando las inscripciones y discutiendo sobre las posibles combinaciones. Después de varios intentos y debates, identificaron la combinación correcta y colocaron los objetos en el pedestal.
Con un estruendo sordo, el suelo tembló ligeramente y un pasaje secreto se abrió ante ellos, revelando el siguiente nivel de la mazmorra.
Lia y Ash avanzaron por el pasaje recién abierto, adentrándose más en la mazmorra. El aire se volvió más frío y pesado a medida que se adentraban en un laberinto oscuro donde las sombras parecían cobrar vida propia. El eco de sus pasos resonaba en los muros de piedra, creando una sensación de claustrofobia y anticipación.